Las Mayores

¿Cambiar o no cambiar al cubano Yasiel Puig?

Aparte de Clayton Kershaw, en los Dodgers no hay intocables

Al Bat
Por Al Bat
  • Yasiel Puig.

    Yasiel Puig.

Reconocemos que Yasiel Puig vuelve locos en ocasiones a los Dodgers. Bueno, OK, tal vez más que "en ocasiones". El cubano no siempre es, como decirlo, puntual. No es, que más duro trabaja y hay días en que le hace falta un ajuste en su actitud.

Puig parecía incomodar al ex manager de Los Angeles, Don Mattingly, en una o dos ocasiones. Lo más seguro es que haga lo mismo con el nuevo dirigente Dave Roberts. En el terreno de juego, el jardinero no exhibe el mejor juicio. Y eso es poco decir.


Entonces, ¿será éste el invierno en que los Dodgers cambiarán a Puig? Esa es una de las mayores interrogantes entre los gerentes generales de equipos de Grandes Ligas ahora mismo. Pero algo está claro: El presidente de operaciones de béisbol de Los Angeles, Andrew Friedman, indagará sobre el valor del cubano en el mercado. El ejecutivo hablará con sus homólogos y escuchará bastante. Aparte de Clayton Kershaw, en los Dodgers no hay intocables.

Sí, hay días en que los Dodgers se preguntan si Puig vale todos los dolores de cabeza. Qué bueno poder oír la conversación en la gerencia de Los Angeles a la hora de debatir si debe o no canjear al joven.


Voy a especular y decir que los Dodgers no lo canjearán. Por lo menos no será ahora. ¿Quién cambia a un guardabosque de 24 años con tremendos números, mucho potencial aún y un salario modesto? Además, el valor de Puig quizás no esté en su punto más alto luego del jardinero participar en apenas 79 juegos en el 2015, debido a dos lesiones en la corva izquierda.

Al fin y al cabo, Freidman es pragmático. A menos que los Cardenales ofrezcan algo como el dominicano Carlos Martínez o los Mets a uno de sus abridores jóvenes, probablemente no sea cambiado Puig.

Por más distracciones que pueda crear, Puig sí trae otra cosa que cada equipo quiere: talento.

Puig representa un eléctrico paquete de dones que no aparecen todos los días. Como lo dijo recientemente el gerente general de los Dodgers, Farhan Zaidi:

"En sus primeras dos temporadas y media fue uno de los mejores 20 jugadores en Grandes Ligas. Somos un equipo diferente cuando él es tan productivo como lo fue en el 2013 y el 2014".

Además, el oriundo de Cienfuegos es una "ganga" para los Dodgers. Ganará un promedio de US$8 millones en los próximos tres años. Tal vez tenga que madurar. No es para tanto. ¿Y a ti, te faltaba madurez a los 24? ¿Y qué tal si hubieras venido de un país de pobreza a uno de riqueza y adulación?

Otro jugador que desertó de Cuba, Liván Hernández, ha hablado mucho sobre hacer la transición de no tener nada a tenerlo todo. Las cosas que damos por hecho-supermercados llenos de comida, restaurantes de comida rápida, bonitos carros y extravagantes casas-fueron difíciles de digerir para Hernández.


Ahora bien, no estoy tratando de defender a Puig por no ser un mejor compañero de equipo o por no tener más disciplina dentro y fuera del terreno. Pero la verdad es que los Dodgers probablemente no puedan conseguir un valor comparable con un jugador de salario razonable que lleva OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .858 en su carrera. En sus tres años de Grandes Ligas, Puig lleva mejor OPS que figuras como el dominicano Robinson Canó, Jayson Werth y Prince Fielder.

Puig tiene la habilidad de impactar los juegos con sus piernas, su brazo y bate. Todo ese talento y fanfarroneo podrían resultar algún día en un jugador que trascienda generaciones. Después de las lesiones en el 2015, Puig podría estar más motivado ahora para demostrar lo que tiene. Seguramente él sabe que la gente está cuestionando eso. Los Dodgers le han pedido que pierda peso. ¿Lo hará?

No hay nada garantizado en torno al futuro de la carrera de Puig. Lo que separa al cubano del montón es que tiene posibilidades-y digo, posibilidades-de ser una superestrella. Esos jugadores no son cambiados con mucha frecuencia.

Estados Unidos – Richard Justice / MLB.com 

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