Las Mayores

¿Será el 2016 un año de bateadores en las Mayores?

Las medidas estándar ofrecen una evidencia clara: el 2015 fue un mejor año para los bateadores que el 2014

Al Bat
Por Al Bat
  • El bateo buscará dominar en el 2016

    El bateo buscará dominar en el 2016

Si analizamos bien, nos daremos cuenta que la temporada del 2015 reflejó un repunte en la ofensiva. Pero eso no quiere decir que la era del dominio del pitcheo haya terminado.

Las medidas estándar ofrecen una evidencia clara: el 2015 fue un mejor año para los bateadores que el 2014. Las carreras por juego aumentaron de 4.07 a 4.25. El promedio de efectividad combinado se incrementó de 3.74 a 3.96. Los cuadrangulares mostraron un alza de 0.86 por partido a 1.01.

Los bateadores registraron algunas ganancias marginales en 2015. Estos números parecen ser al menos superficialmente alentadores para una ofensiva en aumento. Viendo hacia el futuro, ¿podría ser este el inicio de una tendencia positiva para los bateadores de Grandes Ligas?
 


Lo más seguro es que fue una medida simplemente relativa, el resultado del hecho de que el 2014 fue una campaña incluso mejor para los pitchers. El problema de relacionar mucho las pequeñas ganancias en 2015 es que el 2014 fue una temporada históricamente difícil para la ofensiva.

El promedio de 4.07 carreras por juego para un equipo en lo individual fue el más bajo en una temporada completa en 38 años, desde el 3.99 en 1976.

El 3.74 de EFE fue el promedio más bajo en una campaña completa desde el 3.71 en 1989. Los 0.86 jonrones por encuentro fueron la cifra más baja desde el 0.72 en 1992.

Los promedios por los últimos 20 años muestran un desplazamiento de la ofensiva por parte del pitcheo. Esos cambios reflejan la institución del riguroso programa de Major League Baseball que ha limitado severamente el uso de sustancias para mejorar el rendimiento físico. Pero esos cambios también reflejan un mayor énfasis sobre el desarrollo organizacional del pitcheo, en mayor cantidad como en calidad.
 


Los números actuales, mientras que se han reducido considerablemente desde finales de los noventa y principios de la década pasada, no son nada comparados con el llamado Año del Pitcher en el béisbol moderno, 1968. En esa campaña, los equipos anotaron apenas 3.42 carreras por juego, y la efectividad general fue de 2.98. Los equipos apenas conectaron 0.61 cuadrangulares por encuentro.

Una medida clara del dominio del pitcheo, o un cambio en la filosofía del bateo, o ambos, puede encontrarse en los ponches por juego. En esa área, el 2015 no fue un mejor año para los bateadores. La marca de 7.71 ponches por partido apenas superó los 7.70 registrados en 2014. Pero también fue la marca más alta en la historia del béisbol. Y marcó la 10ma temporada seguida en la que los ponches por juego aumentaron.

Esto no es una casualidad. No sorprende que la ofensiva esté generalmente en declive cuando el enfoque de los dos strikes ha desaparecido en muchos casos. ¿Dónde quedó aquel enfoque del swing corto para tratar de hacer contacto al cual el piloto de los Cachorros Joe Maddon se refiere como el "B-hack"? Aparentemente, el estigma atado al ponche también ha disminuido. ¿Es el ponche igual a cualquier otro out? No con un corredor en tercera base y menos de dos outs.
 


Quizás la tortilla se haya volteado y se haya llegado al punto en el que la ofensiva esté lista para repuntar. Los números del 2015 podrían sugerir que esto está pasando. Pero tres o cuatro temporadas consecutivas de la misma tendencia serian un poco más convincentes.

 

¿Quién dominará en el 2016?

 

Estados Unidos – MLB.com

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