Las Mayores

¿Yasiel Puig un pelotero sobreprotegido?

El guardabosque trabaja en su físico para siempre estar al 100 por ciento y para evitar visitas a la enfermería

Miguel Osuna
Por Miguel Osuna
  • El jardinero fue captado en el estadio Quisqueya apoyando a Cuba.

    El jardinero fue captado en el estadio Quisqueya apoyando a Cuba.

El sujeto caminaba a toda prisa rodeado de aproximadamente 10 personas que se movían rápido, sin detener el paso pese a las solicitudes de foto, y con la mira puesta en la puerta de entrada al elevador. Detrás, en plena explanada central del estadio Quisqueya, un grupo de aficionados observaban, entre decepcionados y sorprendidos, que se haya ido sin siquiera levantar la cabeza.

El personaje, rodeado de guaruras cual estrella de Hollywood, desapareció en el elevador para instalarse en el “Séptimo Cielo”, la parte más alta de palcos del estadio, donde trasmiten cadenas de televisión y de radio. Ahí se sentó sin voltear a ver a nadie, sin que ninguna persona, fuese aficionado o periodista, pudiera acercársele.

Y dado el inusual alboroto en esa área plagada de micrófonos, cámaras, cristales, televisiones y laptops, no faltaron las preguntas de algunos despistados. ¿Quién es? ¿Para qué tanta seguridad? ¿Por qué lo corretean los periodistas?

Era Yasiel Puig, el pelotero que en 2013 irrumpió en el beisbol de Grandes Ligas como una locomotora que todo arrolla a su paso y que, rápido, se ganó el cariño de los aficionados por su excelente desempeño.


A LA ESPERA

El outfielder de los Dodgers de Los Ángeles observaba el encuentro. Abajo, en el terreno de juego, sus paisanos, los Tigres de Ciego de Ávila, disputaban el pase a las semifinales de la Serie del Caribe frente a República Dominicana.

Metros detrás del beisbolista cubano, en una pequeña zona alfombrada, hacinados, los reporteros acechaban, como “águilas”, a que diera visos de querer atenderlos.

Pero Puig estaba absorto viendo el partido. Al parecer no tenía prisa. Si querían la entrevista, que esperaran. Y quizá ni así.

Media hora más tarde, uno de sus acompañantes comenzó a acomodar micrófonos sobre una pequeña mesa rectangular, frente a un sillón de vinil negro, en el que minutos después el polémico jugador se sentó.

Les vamos a pedir por favor que no se pasen. Una cuantas preguntas nada más, ¿ok?- suelta el vocero. Y una reportero trigueña, dominicana al parecer, agrega:

Tampoco hagan las mismas preguntas.

COMIENZA LA CONFERENCIA

Puig se sienta. Trae una camisa sin mangas y encima un chaleco con gorro. Lo primero que hace es subirse la capucha y bajar la cabeza. Pareciera que no quiere fotos. Luego reacciona, se destapa y levanta la cara.

La primera pregunta es sobre su estado físico y su preparación de cara a la próxima campaña. Contesta que ha entrenado fuerte todos estos días y que espera llegar en la mejor forma posible a los entrenamientos .

Tú eres muy fuerte. Habla más fuerte Yasiel - le dice un periodista.

¿Tienes pensado ponerle la ‘chancleta’ cubana para el Clásico Mundial?

La chancleta, jajajaja-, se carcajea Puig.

El reportero corrige y el jugador contesta.

Bueno, eso no depende de mí, sino de muchas cosas en la vida. Se lo dejamos al destino. Si me dan la oportunidad, bienvenido sea. Vamos a estar defendiendo la bandera de mi país. Sería un orgullo para mí y para los otros cubanos que juegan fuera estar en el Clásico Mundial.

Baja un poquito la cámara - pide un camarógrafo a otro, mientras Puig ahora habla de las anteriores campañas de los Dodgers.

Llevamos tres años seguidos entrando a play-off, pero no hemos podido llegar a la Serie Mundial...

¡Baja un poco más esa cámara que no me deja grabar!-, repite el camarógrafo, pero ya en tono más fuerte.

Yasiel calla, se toma la cabeza y luego ríe. Y retoma el tema.

Pero este año con el nuevo mánager que tenemos ojalá que lleguemos otra vez a playoff, pero no quedarse ahí, sino seguir adelante y llegar a la World series, y de ahí que en el terreno se diga la última palabra. Si no ganamos, al menos habremos llegado un paso adelante de los tres años anteriores, además que sería un buen regalo para esa gran ciudad que es Los Ángeles.
 



¡CUIDADO CON LAS FORMAS!

Puig contesta sobre su reciente regreso a Cuba.

Solamente fui por cuestiones de trabajo. Estoy muy agradecido de que me dieron oportunidad de entrar a mi país después de haberme ido. Fui a darle a los niños y gracias porque me dieron la oportunidad de que pudiera entrenar con ellos...

Yasiel, ¿pensaste qué tan pronto volverías a Cuba?- interrumpe la reportera.

Pero oye, si no he terminado de contestar la otra pregunta.

Ah perdón, pues dale.

El atleta se queda serio, como meditando, antes de retomar la palabra.

Bueno, decía que me sentí contento cuando me dieron la noticia de que iba a ir a Cuba a hacer clínica con niños. Eso fue lo que más me motivó. Para mí lo niños son la esperanza, el futuro de todos nosotros. Entonces, ya que yo no tuve la dicha de que peloteros del extranjero o de mi propio país hayan ido alguna vez a darme clase, como nosotros lo hicimos, pues me hace sentir muy agradecido con todas las personas que tuvieron que ver con eso.

Y enseguida viene una de las preguntas obligadas que, aparentemente, nadie se animaba a hacer y que tiene que ver con el criticado comportamiento del pelotero fuera del terreno de juego.

Yasiel, saliste de tu país arriesgando la vida para llegar a los Estados Unidos, donde las luces de Los Ángeles pueden haberte afectado positiva o negativamente. ¿Qué nos dices de eso?

No, solamente vine a jugar beisbol. Hice las cosas porque quería triunfar. En Los Ángeles tenía muchas preocupaciones el año pasado por todo lo que estaba pasando alrededor mío. Nunca en mi carrera me había lesionado. Y lo de las luces ya ni me molesta. Ustedes ni me molestan, ni nada. Ustedes me dan lo mismo.

Listo, muchas gracias- dice el vocero.

Puig se levanta y sale raudo rumbo al elevador, con un séquito detrás suyo.
 

¿Podrán los Dodgers llegar a la Serie Mundial?

 

Al Bat

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