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Los ‘chiqueados’ de Ojeda

El punto es...

Miguel Osuna
Por Miguel Osuna

Antes que todo, ¡muy buenos días! Analizo números, hago recuento de los primeros ocho juegos y nomás no encuentro motivo que justifique el excesivo uso que hace Miguel Ojeda de su bullpen.

Obviamente, el mánager de los Venados sabe más de lo que sucede con cada uno de sus jugadores que este servidor o cualquier otro periodista. Tras bambalinas, solo él, su cuerpo técnico y directiva tienen conocimiento a fondo de lo que pasa en mente  y cuerpo de sus muchachos. Pero apegado a las estadísticas, Ojeda se ha equivocado al utilizar continuamente un arma que solo balas de salva suelta.

El cuerpo de relevistas de los Venados dio pena la campaña anterior y en esta camina por la misma ruta. Y le enumeraré algunos ejemplos:

1. El martes 13, en Navojoa, Mazatlán tenía ventaja de 4-0 cuando Ojeda decidió sacar  a un inspirado Alejandro Soto después de cinco innings de trabajo. Vino entonces el bullpen y en una sola entrada -sexta baja- Mayos empató para posteriormente llevarse la victoria.

2. Una noche después, Venados aventajaba 2-1. Freddy Quintero había tirado cinco sólidos episodios, pero Ojeda lo removió para que el relevo echara todo a perder al permitir tres carreras, entre cinco hombres y en solo tres capítulos.

3. El viernes anterior, contra Hermosillo, no se perdió, pero tras la salida de Sergio Valenzuela, seis lanzadores admitieron dos rayitas en cuatro entradas.

4. Y el domingo, igual frente a Naranjeros, Soto llevaba el duelo 2-1 arriba en cinco episodios, pero Ojeda decidió sacarlo para que los relevos le volvieran a estropear la posibilidad de una victoria. Siete brazos más tuvo que usar esa noche el mánager para cubrir cinco innings con tres carreras a cuestas.
Son cuatro casos -cuando menos- en ocho juegos. Es decir, el 50 por ciento han sido fallas evidentes, tangibles, recurrentes, de un departamento que presenta muchas falencias y al que Ojeda concede confianza en exceso. Y no es que esté mal que acuda al bullpen.

Para eso está. Mis cuestionamientos van más hacia esa necedad de botar rápido al abridor, pese a que  luzca fuerte y dominante. Se justificó en la primera apertura, pero en la segunda, cuando se supone -y así debería ser por obligación y profesionalismo- que ya están en plenitud física, me resulta inentendible que mueva a alguien que mantiene en un puño al rival sobre todo si a priori se sabe que el relevo intermedio causa tormentas en un abrir y cerrar de ojos.

ATENTADO AL BEISBOL

El uso constante y exagerado del bullpen también le pega al rey de los deportes. Se han tomado medidas para acortar los tiempos de duración, pero con la inclusión de la repetición instantánea y el afán de los mánagers de hacer camino a la loma a partir del sexto inning echan por la basura todo.

Ojeda no es el único piloto casado con aquello de los pítchers situacionales, especialistas, preparadores, cerradores y lo que se acumule. Pero sí es líder a la hora de exprimirlos.

Hasta el domingo había utilizado 48 relevistas, ¡seis por encuentro!, y hay dos pítchers -Garzón y Barradas- que solo en un duelo no habían lanzado.

¿Se justifica tanto trabajo del bullpen con tan malos resultados? Para mí, no.

Al Bat

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