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LMP: Héctor Espino y su gran legado en el Beisbol Mexicano

Aunque no jugó para ellos, el Club Algodoneros de Guasave también lo recuerda por su grandes hazañas y todo lo que hizo en el beisbol azteca 

Por Al Bat

- 09/09/2020 10:39

Héctor Espino y su gran legado en el Beisbol Mexicano. - null (Cortesía.)

Héctor Espino a pesar de tener más de dos decadas descansando en paz sigue siendo un ídolo en la pelota azteca. Los abuelos y padres de la actualidad que les tocó verlo jugar en los 60, 70's y 80's cuentan sobre él a los nietos e hijos, por eso Espino es la 'Leyenda Viviente'.

La vida pasa, pero cuando se hacen cosas grandes en ella, la presencia trasciende más allá de la muerte. Y eso es precisamente lo que hizo Héctor Espino González, quien es el máximo referente del beisbol mexicano.

El pasado lunes -sobre todo- recordamos al también llamado “Supermán de Chihuahua”, a 23 años de su fallecimiento (acaeció en Monterrey, un 7 de septiembre de 1997), por estar de manera permanente en el pensamiento de las nuevas generaciones, debido a las grandes marcas que implantó.

Espino González nació en Chihuahua, el 6 de junio de 1939, y debutó en el beisbol profesional en 1960 con Tuneros de San Luis a sus 20 años de edad, para empezar así un trajinar de 24 temporadas en la pelota de paga, que lo llevó a jugar con varios equipos, entre ellos Naranjeros de Hermosillo (LMP) y Sultanes de Monterrey (LMB).

En la que hoy es llamada Liga Mexicana del Pacífico, debutó en la campaña 1960-61 con Yaquis de Ciudad Obregón, para luego pasar al club que sería suyo durante 24 campañas, Naranjeros de Hermosillo.

En el circuito invernal dejó un gran número de marcas, como el haber cosechado 13 títulos de bateo, seis campeonatos de jonrones, además de haber sido nombrado seis veces el Jugador Más Valioso.

En 24 calendarios en la LMP, Espino dejó un promedio de bateo de .329, más 299 jonrones y mil 97 carreras remolcadas.

En 1976, ayudó a que Naranjeros de Hermosillo se convirtiera en el primer campeón mexicano en una Serie del Caribe, al coronarse, de la mano de Benjamín “El Cananea” Reyes, en el evento celebrado en Santo Domingo, República Dominicana.

En 1985 fue entronizado al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, mientras que en 1996 ingresó al recinto del Beisbol del Caribe.

Se retiró en 1984, dejando para la posteridad la marca de 783 jonrones, contando su paso en ambas ligas de México, así como los tres que pegó en 1964 cuando fue a jugar en Ligas Menores, concretamente en la sucursal Triple A (Jacksonville), de Cardenales de San Luis.

A 23 años de su muerte, sus récords persisten, y es por eso que Héctor Espino, es una leyenda del beisbol mexicano.

PRENSA ALGODONEROS (Nota: Rubén Benítez)

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