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Jeff Mathis: Cómo el pelotero que no sabe batear sigue siendo valioso para los equipos de MLB

Mathis es un maestro de la defensa y los sabermétricos lo detestan 

Jeff Mathis: Cómo el pelotero que no sabe batear sigue siendo valioso para los equipos de MLB

Jeff Mathis: Cómo el pelotero que no sabe batear sigue siendo valioso para los equipos de MLB | AP

En el beisbol normalmente se suele decir que no importa que tan buen defensor seas, sino bateas, no tienes madera para ser un jugador de Grandes Ligas, lo que en buena medida es bastante cierto, y la revolución de la sabermetría y los analytics dentro de las gerencias de los equipos sólamente acrecentan ésta tendencia.

Sin embargo, hay un pelotero que se ha resistido y sigue vigente en MLB, a pesar de literalmente, no batear nada: Su nombre es Jeff Mathis. El receptor actualmente con los Rangers de Texas es quizá el peor bateador que haya pasado por MLB en la época reciente: Debutó en 2005 y desde entonces tiene promedio de .195, 50 cuadrangulares y 277 impulsadas, con un WAR de por vida de -1.5.

Con una mirada a sus estadísticas ofensivas y a sus métricas podríamos inferir que es un jugador que literalmente no sirve para estar al nivel de Major League Baseball, y aún así ha logrado amasar 15 temporadas ininterrumpidas en el más alto nivel, ganando la decente cantidad de 21 millones de dólares a lo largo de su carrera.

Pero ¿Que tiene Mathis que los sabermétricos lo odian y los equipos siguen buscando sus servicios? A sus 35 años de edad, Mathis ha hecho carrera al ser un especialista defensivo y es valorado por una cualidad especial que no puede ser medida por la sabermetría: Ayudar a los pitchers a tener un buen juego.

Si bien es intrínseco que un buen juego de picheo es producto (aunque no sólamente) de una muy buena comunicación entre catcher y lanzador, pero las estadísticas de cada juego casi siempre están enfocadas en éste último, llevándose toda la gloria, por así decirlo, dejando en segundo plano la labor de la otra parte de la batería.

El mascoteo o framing (el 'arte de engañar al umpire con el movimiento de la mascota del catcher) de Mathis es una gran parte del porqué Mathis es tan valuado, ya que según datos de Baseball Prospectus, según su índice de Framing Runs Above AVG (FRAA), lo coloca cómo uno de los mejores de todo MLB, con 93.8 de FRAA, lo cuál nos indica que ha salvado 93.8 carreras de ser anotadas por encima del promedio, sólo con el mascoteo.

Además, el cañón de Mathis es uno de los más temidos de toda la liga: Desde 2013 hasta 2018, terminó con un porcentaje de outs en robos de base mayor al promedio de MLB, con 2017 siendo su mejor temporada, donde sacó el out en 47% de las ocasiones en las que intentaron robar una base en su guardia, con el promedio de MLB ese año siendo de 28%.

Sin embargo, quizá donde más brilla Mathis es en hacer mejor a sus lanzadores: Por ejemplo podemos tomar la temporada de novato de José Fernández en 2013, donde ambos coincidieron en los Marlins, el cubano tuvo una efectividad de 1.56 con Mathis cómo su compañero de batería, mientras que con cualquier otro catcher ésta se elevaba hasta 3.27.

Mathis no sólo hacía mejores a los jóvenes, sino también a los veteranos. Durante sus años en Arizona, Zack Greinke lo pidió cómo su catcher personal y tuvo tremendas temporadas con Mathis en la otra parte de la batería. Incluso, en lanzadores de no tan alto pedigree y veteranos, Mathis los hace mejores.

Durante la temporada 2019, Lance Lynn y Mike Minor de los Rangers tuvieron los mejores números de sus carreras con Mathis cómo su compañero de batería: Con Minor, Mathis jugó en 27 de sus 33 aperturas, donde en los encuentros donde él fue el catcher, el lanzador tuvo efectividad de 3.24, mientras que en los que no jugó, tuvo un ERA de 5.21.

Con Lynn, la historia no fue distintia: Mathis jugó 23 de las 33 aperturas del pitcher, con una efectividad de 3.50 cuándo él completaba la batería y una de 4.09 cuándo alguien más era el receptor. Sin duda, lo que Mathis no producía con el bat, lo compensaba con gran liderazgo detrás del plato.

Para los analíticos del beisbol y los sabermétricos, quiénes presumen que prácticamente todo se puede medir en el juego de la pelota, Mathis se ha convertido en aquello que ni los números más fríos y duros pueden vencer. Siendo que el valor de Mathis va más allá de la producción y datos dentro del terreno de juego y apela más a cuestiones que no se pueden medir, encontramos en él un pequeño escape de la revolución de los números en el beisbol.

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