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La razón por la que la racha de los Indios no es mejor que la de Gigantes | MLB

El equipo de Cleveland se quedó en 22 victorias

Indios de Cleveland

Indios de Cleveland

En medio de la espectacular racha de victorias de los Indios que terminó el viernes, hubo muchas conversaciones sobre un supuesto "empate" ocurrido el 18 de septiembre de 1916, y las discusiones alrededor de aquel juego tomaron un giro casi teológico.

Pero un juego no es un juego hasta que se complete, y aquel encuentro se jugó desde el principio nuevamente al día siguiente y lo ganaron los Gigantes de Nueva York como parte de su récord de 26 victorias consecutivas, una marca que ya tiene 101 años y que de forma equivocada estaba siendo cuestionada por algunos.

En el béisbol no hay empates. En la tabla de posiciones de 1916 no se añadió una fila para empates, así como no la hay ahora.

Entonces, los Indios, cuando ganaron el jueves su 22do encuentro seguido, no establecieron ninguna marca de Grandes Ligas. ¿Y saben qué? Está bien, porque se podría argumentar que lo que han hecho hasta ahora es más impresionante. Porque lo han logrado en tiempos más modernos, mucho más dinámicos y porque las victorias también han sido mucho más dominantes que cualquier otra racha del pasado. La de la Tribu podrá no ser la racha más larga, pero sí es la mejor.

Hasta el dramático triunfo del jueves en extrainnings, lo de los Indios parecía casi rutinario. No es que fuese aburrido, porque ver a un equipo romper con la lógica de su deporte nunca lo es. Pero necesitaban algo como ese doblete con dos outs y dos strikes del boricua Francisco Lindor la novena entrada contra el dominicano Kelvin Herrera y para mandar el juego a extrainnings y terminar de cautivar al mundo del béisbol. Le hacía falta esa dosis de tensión. Hasta ese juego, Cleveland sólo había estado abajo en la pizarra en cuatro de los primeros 189 innings de la cadena. Efectivos y demoledores habían sido.

Pero volvamos al punto de más arriba. Hay quien querrá darle más valor estadístico al número 22 del que merece. Sólo que el libro de récords es el libro de récords. Los registros, como lo dice la misma palabra, graban lo sucedido. Si el juego del jueves se hubiese suspendido por lluvia para continuarse otro día, no habría nadie cuestionando la racha de los Indios por eso. Razón por la cual tampoco debemos dudar sobre lo que pasó en 1916.

En 1916, las cosas eran distintas a como son hoy, lo que tampoco tiene por qué ser motivo de sorpresa. La lluvia y la oscuridad se combinaron después de completados ocho innings del segundo juego de la doble cartelera del 18 de septiembre de 1916, y la práctica común en esa época no era continuar el juego 1-1 en el 9no, sino empezar 0-0 desde el primero. Fue lo que hicieron al día siguiente. Los Gigantes lo ganaron, su 13ra victoria corrida hasta entonces. Y horas más tarde ganaron el 14to. Y así siguieron, hasta ganar 26 al hilo, el número que reconoce el Elias Sports Bureau -la compañía que lleva las estadísticas oficiales de Major League Baseball-en el libro de récords.

Los Gigantes jugaron cada uno de esos 26 juegos en casa, porque también era común en 1916 jugar muchos encuentros en fila en tu hogar antes de embarcarte en interminables giras por la carretera. El béisbol para entonces tampoco había roto con la barrera racial. La pelota era muerta, y podías escupirle. Lanzar con pocos días de descanso era lo normal. Y así podríamos seguir, porque las diferencias son interminables.

1935, cuando los Cachorros ganaron 21 duelos sucesivos, también era otro universo. Lo mismo que 1880, cuando una primera versión de los Cachorros conocidos como los White Stockings también juntaron 21 triunfos. Es posible que si algún día un equipo se topa con la marca de los Indios, aquellos que lo estén viendo en vivo volteen hacia 2017 y digan que tiempos tan extraños eran ésos.

Por los momentos, los Indios parecen listos para octubre. La cadena sirvió para superar a los Astros con el mejor récord de la Liga Americana y pelearles a los Dodgers el mejor de las Grandes Ligas. Y a los jugadores les ha dado un filo anímico que no estaría ahí en esta época del año.

"Cuando ya ganaste la división, estos juegos pueden hacerse largos, pueden ponerse aburridos, monótonos", dijo Bruce. "Pero lo que está pasando con nosotros hace que no sea así. Es como una atmósfera de postemporada y también estamos tratando de conseguir el mejor récord de Grandes Ligas. Entonces, tenemos muchas razones para seguir jugando".

Anthony Castrovince / MLB.com